Desde que la entonces Unión Soviética lanzara el Sputnik
en 1957, el primer satélite que orbitara el planeta tierra, el sistema escolar
de Estados Unidos se ha visto ante un reto que no ha cesado. A partir de ese
sorpresivo logro de los soviéticos durante la Guerra Fría, los estadounidenses
reconocieron la importancia de establecer un sistema escolar orientado hacia
la tecnología y este objetivo se ha logrado en parte en la docencia universitaria,
pero no así en las escuelas de primaria y secundaria.
Se habla de una crisis en el sistema de escuelas públicas de
la nación estadounidense. Una de las quejas que se oye de los maestros es que
"Los jóvenes de esta generación no pueden mantener la atención por mucho
tiempo". Y es que se trata de una generación que ha crecido en un entorno
electrónico, desde el televisor hasta toda suerte de aparatos digitales de consumo.
Sin embargo, en las escuelas encuentran un mundo no muy diferente al de sus
padres cuando tenían la misma edad: hay que sentarse en pupitres, copiar de
pizarrones, escribir en libretas, leer libros de textos o de la biblioteca y
prestar atención a las explicaciones del maestro durante toda la clase.
Es ahora de que las escuelas modernas reconozcan la necesidad
de incorporar la tecnología digital en los modelos pedagógicos específicamente
con la computadora que es la pieza central para procesar gran cantidad de información,
acceder a ella e intercomunicarse. La computadora de escritorio presenta dos
problemas en el campo de la docencia. Son muy costosas para convertir los pupitres
en estaciones de trabajo y aunque existieran los recursos económicos para ello,
la pedagogía moderna requiere de computadoras móviles. El maestro debe ser guía,
más que autoridad, y crear las condiciones que estimulen el aprendizaje. Esas
condiciones no se pueden limitar a las cuatro paredes del aula.
Una solución a la crisis escolar
A diferencia de la computadora de escritorio, las computadoras
portátiles permiten al estudiante cierto grado de movilidad. Pero también son
muy costosas para esperar que cada estudiante tenga una propia. Entonces, ¿cuál
es la solución? Las computadoras de mano (PDAs) aspiran serlo. Los modelos más
avanzados de estas computadoras, que caben en la palma de una mano, cuentan
con las aplicaciones de las computadoras de mesa --aunque son miniversiones
de los programas más populares, como Word, Excel, PowerPoint y conección a Outlook
de Microsoft--. Y con opciones de módem, o de hardware de interconexión inalámbrica,
una computadora de mano Palm, la marca que prevalece en el mercado, tiene capacidad
de correo electrónico, acceso a la Internet y mensajería electrónica, además
de 13.000 aplicaciones de software disponibles, una de ellas por cierto a satisface
las necesidades especificas de sus usuarios. Las computadoras de mano más pesadas
no rebasan las seis onzas. Son más portátiles que cualquier libro y diccionario
y, sin embargo, pueden guardar en su memoria hasta libros y diccionarios electrónicos.
Pronto los maletines y bolsas escolares caerán en desuso, pues ya se habla de
la posibilidad de libros de textos electrónicos que se pueden llevar en estas
computadoras de mano, para las cuales ya hay disponibles miles de libros electrónicos
(ebooks). Y para qué lápiz o plumas convencionales cuando el estudiante puede
escribir a mano en la pantalla de estas computadoras, o con un teclado adjunto,
uno de tantos periféricos disponibles. Lo que es más, y no se trata de ciencia
ficción, todos los modelos de la marca Palm, por ejemplo, vienen equipados con
conectividad por infrarrojos (IrDA); esto permite a los estudiantes enviarse
de manera inalámbrica apuntes de clase, representaciones gráficas, datos e incluso
aplicaciones contenidas en su dispositivo de mano. No sólo entre alumnos, quizá
más fructífera es la misma comunicación remota entre alumno y profesor, pues
así éste puede ver lo que escribe el estudiante, el trabajo que desarrolla y
guiarlo. Y todo esto dentro y fuera del aula, en el zoológico, el museo, en
el laboratorio y donde quiera que se den las condiciones de aprendizaje.
Para los estudiantes en latinoamérica resultan muy interesantes
estas nuevas maneras de aprender e interactuar con sus compañeros y con el profesor.
Además, esta tecnología está cada vez más próxima a otros niveles socio económicos
considerando que los precios comienzan desde 100 dólares en los Estados Unidos.
Como todo lo nuevo, algunos maestros objetan que con estas computadoras
de mano los estudiantes pueden intercambiarse las respuestas de los exámenes,
lo que parece ser una forma muy obvia de copiarse: levantar una computadora
de mano en el aire para enviar por infrarrojos las respuestas a un compañero.
Otra aprensión es que el maestro puede perder el control de la clase si los
alumnos, en vez de atender, se conectan a Internet desde su Palm para entretenerse
con el correo electrónico. Este temor ignora la premisa de la pedagogía moderna,
de que el maestro debe facilitar el aprendizaje y no pretender dominar la clase
como en la pedagogía tradicional.
Reciente estudio: Las computadoras de mano Palm son efectivas
Hace sólo unas semanas, SRI International, uno de los
institutos de investigaciones y desarrollo tecnológico más destacados del mundo,
dio a conocer los resultados preliminares del primer estudio sobre la eficacia
de las computadoras de mano en la docencia primaria y secundaria. El estudio,
aún en curso, se basó en 100 aulas habilitadas con computadoras de mano Palm
donadas por esta empresa.
De los maestros encuestados,
- El 96 % estuvo de acuerdo en que las computadoras de mano
"son un instrumento eficaz para los maestros".
- El 94 % estuvo de acuerdo en que "tener computadoras
de mano en el aula tendrá un efecto positivo en el ejercicio de mi profesión".
- El 73 % estuvo de acuerdo en que las computadoras de mano
"son más fáciles de usar en el flujo de actividad del aula que las computadoras
de sobremesa".
Y en cuanto a los estudiantes, el estudio halló que los beneficios
más importantes son la función organizadora, incluso personal, que ofrecen las
computadoras de mano, y su efecto positivo en la motivación de los estudiantes.
Aparte de las funciones tan prácticas que brindan estas computadoras
de mano para los profesores y estudiantes, quizá la más significativa en estos
tiempos en que los "jóvenes que no pueden mantener la atención por mucho
tiempo" --cuando un maestro pretende que sigan una explicación de pizarra--
es la actualización del mundo escolar y su efecto en la motivación de lo que
pudiéramos ya llamar e-estudiantes. Del Sputnik hasta ahora las
escuelas poco han abierto las puertas a la tecnología que predomina extramuros.
Finalmente, entra la luz, los ultrarrojos y el Internet portátil.