<<
Lee la 1ª parte | <<
Lee la 2ª parte
Sobre la memoria
RAM
Otra de las características técnicas que
se han utilizado para criticar Palm OS frente a la competencia es la capacidad
de la memoria interna. El sistema operativo Palm OS se diseñó desde sus
comienzos con un sistema de archivos específico que cuenta con dos ventajas:
- Reducción del tamaño de los ficheros.
- Acceso muy rápido a la información contenida en los
ficheros.
Gracias a este diseño, por ejemplo, 8
Mb de espacio en la memoria RAM equivalen a más de 8 Mb de espacio en
un disco duro.
Aún recuerdo que al instalar cuatro
programas en un PDA de otra plataforma ya estabas ocupando los 64
Mb de espacio disponible en RAM. Ahora pensemos en la cantidad de programas
e información que podemos almacenar en una Tungsten T3 o Tungsten C, que
también tienen 64 Mb de capacidad.
Sobre los conductos
y la sincronización
Otra de las críticas es la necesidad de
pasar por un conducto (en la sincronización o HotSync), para trasladar
información del PC al PDA.
Explicándolo de una manera muy simple,
este proceso es necesario ya que Palm OS usa un sistema de ficheros específico
que difiere, por ejemplo, del sistema de archivos de nuestro PC, el cual:
- Sólo acepta archivos con extensión .prc (programas)
o .pdb (datos o información).
- No permite la organización de los ficheros en carpetas/directorios.
Los conductos son necesarios para:
- Sincronizar la información entre un programa, fichero
o base de datos residente en el PC con su homólogo en el PDA.
- Cuando es necesario, cambiar un fichero de formato
PC (.doc, .html, .jpg, etc.) a formato Palm OS (.pdb).
Las ventajas de utilizar conductos son:
- Sincronizar la información del PC y del PDA.
- Reducir el tamaño de los ficheros (transformándolos
a formato .pdb).
- Aprovechar mejor la memoria disponible en el ordenador
de bolsillo al reducir el tamaño de los archivos.
Por otro lado, Palm OS está preparado
para manejar ficheros nativos (ficheros en "formato PC"), pero no desde
la memoria RAM, sino desde una tarjeta de expansión. De esta forma tenemos
programas que pueden abrir imágenes .jpg o documentos .doc, por poner
algunos ejemplos, que estén almacenados en una tarjeta de expansión de
memoria.
Sobre la robustez
del sistema operativo
Sí que es cierto que a día de hoy hay
aplicaciones que causan cuelgues a nuestros PDAs, pero no podemos
culpar al 100% al sistema operativo.
Desde sus comienzos Palm (ahora PalmSource)
siempre ha intentado concienciar a los desarrolladores a seguir ciertas
pautas para programar, el llamado Palm OS Guidelines. Ceñirse a
estas pautas asegura:
- Aplicaciones sin cuelgues.
- Aplicaciones compatibles con futuras versiones del
sistema operativo.
Algunas cifras:
- En 2001 había registrados 175.000 desarrolladores
y 10.000 programas.
- Hoy tenemos 320.000 desarrolladores y más de 24.500
programas.
Si suponemos que un más que conservador
5% de los programadores se salten estas pautas, el panorama actual es
que tenemos a 16.000 programadores que lanzan programas susceptibles de
fallar.
También podemos suponer que en el 5% de
los programas disponibles se ha pasado por alto estas pautas. En este
caso nos encontramos con que hay disponibles 1.225 aplicaciones susceptibles
de fallar.
Este tipo de incompatibilidades y caídas
pueden venir causadas más bien por programas que no se han diseñado siguiendo
estas pautas de desarrollo y no porque el sistema operativo falle.
Por otro lado las inestabilidades más
acuciantes en Palm OS se han dado en cambios de versión que han representado
rediseños importantes del propio sistema operativo. A este respecto, en
todas las plataformas disponibles para equipos de sobremesa y PDAs ocurren
este tipo de cosas.
¿Más memoria?
¿Más procesador? ¿Microondas incluido?
Si perdemos el foco sobre lo que es un
PDA, podemos caer en la tentación de pedir por pedir.
¿Cuál es la razón principal
por la que nos compramos un PDA?
- ¿Por la reproducción de MP3?
- ¿Por la reproducción de vídeo?
- ¿Para sacar fotos o grabar vídeo de calidad?
- ¿Para hacer el 100% de la navegación web que hago
en el ordenador de sobremesa?
- ¿Cómo consola de juegos?
En cada uno de los casos anteriores seguramente
podrás encontrar en el mercado un dispositivo puro, diseñado específicamente
para desempeñar esa tarea y que disponga de más opciones y funcionalidades
a un precio inferior que un PDA.
Cada dispositivo tiene su lugar
y por el momento no veo que sea posible con un PDA sustituir al 100% un
ordenador de sobremesa, al menos hasta que la tecnología avance tanto
como para solucionar las grandes utopías de la movilidad: autonomía
de batería y form-factor (tamaño).
Debemos entender nuestro PDA como una
extensión de nuestro ordenador de escritorio: acceso directo a nuestra
secretaria (Outlook, Notes, etc.), con capacidades ofimáticas,
Internet
móvil, innumerables aplicaciones, y todo ello aderezado con multimedia
y juegos.
Si esperamos sustituir el ordenador
de sobremesa llegará la decepción, pero no será por carencias o errores
de diseño de la plataforma Palm OS. Es igual que pretender que los microondas
frieguen los platos.
Si valoramos el uso que se da al PDA en
los distintos perfiles de usuario veremos que el usuario básico lo utilizará
para organización y puede que también para multimedia. El usuario medio
le dará los usos enumerados un poco más arriba. Y los usuarios avanzados
tipo powerusers o los usuarios que no pasan por la oficina (roadwarriors),
exprimirán algunas de estas características al máximo y son los que tendrán
que valorar si les conviene más un ordenador de bolsillo (PDA = movilidad)
o un ordenador portátil o de sobremesa.
Puede que lo ideal sea un PDA todo-en-uno
que comprenda reproducción de DVD, sonido 3D, pantalla 800x600, gran autonomía
de batería, 1Gb de RAM, procesador a 1Ghz, UMTS/Wi-Fi/Bluetooth, pero
hay varias limitaciones tecnológicas y funcionales para conseguirlo.
Si para disponer de un dispositivo así
tenemos que sacrificar el tamaño, la sencillez de uso o la estabilidad,
yo me quedo con mi ordenador portátil, mis dos monitores, mi Tungsten
T3 y mi teléfono móvil Bluetooth.
<<
Lee la 1ª parte | <<
Lee la 2ª parte