El mes pasado tuve una reunión en la que
un cliente me preguntaba –"¿Y el nombre de Gelioss de dónde viene?"–
(es necesario aclarar antes al lector que Gelioss
mobile solutions es la compañía española donde desarrollo mi labor
profesional). Respondí inmediatamente –"El nombre Gelioss puede
descomponerse en 'G' + 'Helio' + 'ss'. Se usaron las dos eses por cuestiones
fonéticas. 'G' de geocentro, porque una solución móvil vertical se convierte
en un punto vital y crítico para su usuario, es decir, en el centro alrededor
del cual desarrolla toda su actividad. 'Helio' es un gas noble, inocuo,
se expande...como las comunicaciones wireless; el wireless está en todas
partes, no podemos verlo y no podemos tocarlo"–.
Al hilo de esto me surge una pregunta.
Las tecnologías wireless no podemos tocarlas ni verlas (son ondas de radio)
pero, ¿podemos percibirlas como una realidad a día de hoy o, por el contrario,
tenemos que seguir diciendo aquello de "ya llegarán"?
Aclarando conceptos
Podríamos traducir wireless por
sin cables, sin hilos o, usando el idioma común de todos
nuestros lectores, por inalámbrico.
Aún
tenemos muy reciente la época en la que era imprescindible tirar cable
en la oficina o en casa para poder montar una red LAN, o en la que estábamos
atados a un módem con su respectivo cable telefónico para conectarnos
desde un hotel a Internet con nuestro portátil o PDA.
El paraguas de las comunicaciones wireless
abarca –más al uso– las tecnologías GSM/GPRS (WAN–Wide Area Network),
Wi-Fi (WLAN–Wireless Local Area Network) y Bluetooth (PAN–Personal Area
Network).
Haciendo un poco de memoria
No entraré en detalles sobre GSM
ya que para el lector es sobradamente conocido. GPRS
representó la siguiente generación a GSM permitiendo, en lo que a comunicaciones
de datos sobre telefonía móvil se refiere, más velocidad de transmisión,
la posibilidad de estar siempre conectado (always on) y un cambio
en la forma de tarificación (mientras que en GSM se tarifica por tiempo
de conexión, como en las antiguas conexiones con módem desde casa, en
GPRS se tarifica por paquetes de información enviados/recibidos).
Wi-Fi y Bluetooth revolucionaron una vez
más las comunicaciones, presentándonos un escenario en el que los cables
ya no existían. Wi-Fi para conectarnos a Internet desde la empresa, desde
casa o desde puntos de acceso públicos (hotspots).
Y Bluetooth, por su parte, para comunicarnos con otros dispositivos: el
PDA con el teléfono móvil, el PDA con la impresora, el PC con el teclado
y el ratón, el PC con la impresora, etc.

Aunque estas tecnologías comenzaron a
desarrollarse varios años atrás, hemos estado, al menos los 2 ó 3 últimos
años, oyendo que Wi-Fi y Bluetooth pocos meses después revolucionarían
nuestra manera de relacionarnos con la tecnología, que si Bluetooth
dejaría a Wi-Fi completamente obsoleto...y tantas otras previsiones como
lectores tiene esta publicación.
Situación a día de hoy
La realidad de Wi-Fi y Bluetooth ha sido
muy distinta, alejándose en mayor o menor medida de estas previsiones.
Como era fácil de imaginar, cada una de las tecnologías ha sabido ocupar
de forma natural su posición en el mercado, aplicándose a aquello para
lo que fue concebida. Además, estas tecnologías han tenido una lenta puesta
en escena, y hasta finales del 2002 o durante el 2003 no las hemos
visto ocupar posiciones a nuestro alrededor.
A
día de hoy todas las primeras marcas de teléfonos móviles cuentan con
terminales Bluetooth. Los fabricantes de PDAs como palmOne
o Sony introducen
Bluetooth en sus dispositivos de gama alta. Las operadoras de servicios
ADSL ofrecen al usuario residencial routers Wi-Fi que evitan la necesidad
de tirar cable de red en casa. Tenemos a Telefónica con la campaña ¿Estás
Wi-Fi?, instalando
salidas Wi-Fi a Internet en restaurantes, hoteles, museos y aeropuertos.
Por último no podemos olvidar a los particulares pertenecientes a comunidades
del entorno de MadridWireless.net,
abriendo puntos de
acceso Wi-Fi públicos y gratuitos.
Ha costado, pero ya podemos afirmar, por
fin, que las tecnologías wireless están al orden del día.
Una última pincelada
Me gustaría terminar aclarando a los lectores
que las comunicaciones inalámbricas, una vez hemos concluido que se encuentran
al alcance de la mano, son ciertamente útiles.
Podemos comprender wireless como sinónimo
de movilidad y viceversa. Si el lector es un usuario de los llamados móviles,
es decir, pasa poco tiempo sentado frente a un ordenador y atado a una
silla, posiblemente pueda aplicar las comunicaciones inalámbricas para
las siguientes tareas:
- GPRS: mediante
un teléfono móvil, para chequear su correo on the go (lejos
de un ordenador), sincronizar
su PDA de forma remota o conectarse a otro equipo por VNC.
- Wi-Fi: utilizando
hotspots, para chequear el e-mail on the go, sincronizar
su ordenador de bolsillo a través de la red, establecer conexiones
remotas VNC o, sencillamente, para navegar por Internet o chatear
desde el sofá de casa o la cama.
- Bluetooth: para que esa comunicación con
el teléfono móvil no sea mediante un cable, intercambiar datos con
otro PDA o imprimir documentos en cualquier impresora equipada con
esta tecnología. También podríamos crear
una red Bluetooth en casa o en la oficina con aplicaciones similares
a las de Wi-Fi.
Como se dijo en una famosa película de
Orson Wells, “Ya están entre nosotros”. Las
posibilidades abiertas, tanto por GPRS como por Bluetooth y Wi-Fi,
posiblemente cubran las necesidades de muchos de los lectores, pudiendo
éstos sacar provecho de ellas.
Artículo publicado en el nº
6 de la revista Palmtop User, Ed. española.