Lee la 1ª
parte | 2ª
parte | 3ª parte
LOS JUEGOS
Supongo que más de uno ya estaba deseando que llegara
a esta parte, verdad? Pues siento deciros que no sé absolutamente nada
sobre los juegos... vale, que es broma!
A ver, había gente que nada más llegar a la Campus, enchufó
el ordenador y se puso a jugar. Contra todo pronóstico, la mayoría de
gente que hizo esto, fueron los que jugaban a juegos de Rol o de estrategia.
Mayoritariamente la gente jugaba a dos juegos: Quake III Arena y
Counter Strike. Pero la verdad es que se jugaba a cualquier
cosa, la ley era "mientras se pueda teclear o clickear y pase
algo interesante, se juega". Jugaban a juegos de recreativas
de los años 70, a la Playstation con la alfombra de baile, o al último
juego del mercado. La mayoría de gente que jugaba era gente joven, pero
de ambos sexos, incluso puedo afirmar que había mujeres que me hubieran
ganado sin esfuerzo a muchos juegos en lo que tengo experiencia.
Yo no estaba muy al corriente de las competiciones, pero
la tensión se respiraba en el ambiente. Se hacían corros alrededor de
los equipos, se animaba, se sentía cada disparo, se comentaba cada acción,
vamos, lo vivían como si fuera real. Las finales de las competiciones
eran impresionantes. En los juegos de fútbol, se cantaban los goles
como si fueran los de la final del mundial, la gente saltaba y gritaba
hasta quedarse afónica. Es imposible describir como vivía esa gente los
juegos, era como si realmente hubieran marcado un gol, toda la Campus
aplaudía. Pero quizá la más impresionante de las competiciones fue la
de Quake III, recuerdo que yo estaba buscando material para grabar distraído,
y en cuanto levanté la cabeza me di cuenta de que no quedaba casi nadie
a mi alrededor. Todos estaban formando un gigantesco semicírculo alrededor
de uno de los finalistas de Quake III. Pero lo más impresionante fue que
ganó, y los gritos y saltos de los juegos de fútbol fueron sustituidos
por un larguísimo aplauso de admiración. Era como si fuera la entrega
de los Oscar, todos estaban de pie, con cara de admiración, aplaudiendo
sin mediar palabra, esperando a que el ganador se quitara los cascos y
se levantara de la silla. Cuando lo hizo recibió felicitaciones de muchísima
gente, no sé cómo describirlo, la gente le tenía una admiración enorme,
como si fuera el inventor de la penicilina o algo así. Realmente, me siento
impotente por no poder expresaros realmente lo que se vivió en ese momento.
Sólo recuerdo que la admiración era tal que dudo que en ese momento los
demás contrincantes no sintieran un gran respeto por el jugador, aún habiendo
perdido frente a él.
LOS CONCURSOS
Los concursos fueron de muchas clases, los había como
el de telefónica ADSL, en el que sólo tenías que ir a un ordenador y responder
a un par de preguntillas muy sencillas, también los había como el de PS2
en el que se jugaban campeonatos o el de CocaCola donde lo que se tenía
que hacer era coleccionar el máximo de tapones posibles.
Pues bien, sólo por ver a la gente de mi alrededor puedo
asegurar que los premios no son peluches. Mi amigo ganó en el torneo de
Playstation y le regalaron tres juegos, una amiga mía ganó en Yahoo y
le regalaron una webcam que calculo que costaba unos 200€, un chaval ganó
una competición de música y le regalaron un paquete de Software que según
me dijo se acercaba a los 3000€! El ganador de CocaCola se llevó una Playstation
2 edición limitada, y muchos otros se llevaron minineveras, móviles Motorola
y mochilas con radio (entre los que me incluyo). Los jugadores de Juegos
on-line ganaban tarjetas gráficas de última generación, televisores, videocámaras...
Los regalos no son peluches.
El concurso CocaCola llegó a tener tantos adeptos que
era normal que te viniera alguien con cara de necesitado a pedirte un
par de tapones. Las tías buenas de la Campus tenían otra estrategia, simplemente
paseaban su cuerpo cerca de donde veían un charco de testosterona, inmediatamente
cuando pedían un tapón le daban hasta los del tío de la mesa de al lado.
Yo no sucumbí a esta táctica pese a que lo intentaron varias veces conmigo,
me limité a poner mi mejor cara de indiferencia y a pronunciar un grave
y seco “NO“. También había gente que no dudaba ni un momento
en coger tapones del suelo, o las papeleras y comenzar a picar códigos
a ver si se habían utilizado.
LOS MEDIOS DE COMUNICACION
Como es obvio, una concentración tan numerosa de gente
para pasar una semana entera conviviendo entre ellos, no puede pasar desapercibida
ante los medios de comunicación. Recuerdo perfectamente como los reporteros
entrevistaban a los campuseros más extravagantes. Es algo que me disgustó
bastante porque precisamente la imagen que dábamos era de que éramos poco
serios (vale lo éramos) y que íbamos sólo a jugar.
Más tarde cuando pude ver algún reportaje
sobre la Campus, vi disgustado que mis temores se cumplían, en Antena
3 habían pintado la Campus como un lugar donde sólo se va a jugar, donde
la gente lleva piercings, el pelo de colores y tiene una media de 20 años.
La verdad es que no estoy nada de acuerdo con el reportaje que hicieron,
pues los campuseros éramos y somos de todas las edades, desde chavales
que les tienen que acompañar sus padres para entrar, hasta gente de 50
años o más.
Quizá en donde se podía reflejar algo más la realidad
era en los periódicos y por supuesto en los medios digitales.
MEDIDAS DE SEGURIDAD
Como ya hemos comentado antes, las medidas de seguridad
eran muy estrictas. Había gente que veía las precauciones tomadas como
excesivas, pero yo no lo veo así, yo creo que toda medida tomada es poca.
Había millones en material informático, y no sólo eso, también estaban
las tiendas de campaña.
Cada vez que se entraba por cualquiera de las puertas
al recinto de ordenadores o acampada, los guardias de seguridad te paraban
y te miraban la identificación. Ninguna persona sin la debida identificación
podía acceder a las zonas reservadas a campuseros.
Los intentos por colar a familiares o simplemente de turistas
que querían ver lo que había dentro resultaban inútiles, pues los guardias
eran muy estrictos. Se ha de tener en cuenta que en un evento con varios
miles de personas y donde hay muchos periodistas, puede resultar muy atrayente
para algunas personas el introducirse.
La organización tiene todos tus datos, DNI, fotografía,
número de puesto... Esto a mucha gente no le gustaba (yo me incluyo) pero
por la seguridad de todos es algo que debe asumirse.
PUDOR
Pudor, qué es eso? Jejeje, en catalán esta palabra puede
llevar a confusión. Este tema me gustaría tratarlo un poco a parte, más
que nada porque no sabría dónde colocarlo.
El Campusero común no sabe lo que es el pudor. Poco a
poco es algo que vas perdiendo, el primer día todos vamos más o menos
decentes, con ropa, afeitados, peinados... Pero en el segundo día se empiezan
a notar los efectos de la radiación de los monitores. Se empieza por no
afeitarse, por no peinarse y por llevar la ropa arrugada. Con el paso
del tiempo dejas de usar la camiseta, te acostumbras a ver tanto torso
al viento y lo ves la cosa más natural del mundo. Incluso mi amigo un
día salió del recinto de ordenadores a pecho descubierto y lo pararon
los guardias de seguridad para decirle que se pusiera una camiseta antes
de pasearse por el museo con esas pintas. También os digo que yo no soy
partidario de ir sin camiseta y fui una de las pocas personas que la llevó
durante toda la estancia.
MI SANA ALIMENTACION
Después de llevar días delante del ordenador acabas por
necesitar algo para mantenerte aunque sea con algún pico positivo en el
encefalograma. Yo lo que hacía era hidratarme al máximo con CocaCola caliente,
alimentarme con nutritivas tabletas de chocolate y aperitivos salados.
Aunque parezca mentira esta dieta es más sana de lo que en un principio
se puede creer, pues después de todo no morí tras días de seguirla.
Lo que hubiera sido de gran ayuda sería una nevera de
esas que sorteaban con los tapones de CocaCola, pues beber ese brebaje
caliente tenía efectos secundarios, te ponía de los nervios. Sí,
descubrí que se puede aguantar días y noches enteras sin dormir gracias
a la CocaCola caliente, pero de vez en cuando apetecía algo fresco. Había
máquinas de bebida repartidas por toda la Campus, pero por qué pagar 1€
por ½ litro si por 1€ puedes comprar 2 litros en el Carrefour? Llegué
a odiar a los poseedores de la mininevera, era algo que ansiaba con todo
mi ser.
También quiero comentaros un par de cosas curiosas que
deberíais saber sobre la comida de la Campus. Un día nos pusieron de comer
paella, y claro yo hacía tiempo que estaba fuera de casa y me entró la
nostalgia. Cogimos nuestros platos de paella y nos sentamos en la mesa,
abrí mi botella de Fanta, saqué los cubiertos de plástico de la bolsa
y prácticamente sincronizado con mi amigo, los dos nos llevamos el tenedor
a la boca para probar la deliciosa paella. Pero de repente: “Pero
qué es esto???” Eso fue lo que gritamos al unísono, era
la paella más mala que hubiera probado en mi vida, rápidamente nos levantamos
los dos con nuestros respectivos platos a hablar con la camarera que nos
atendía siempre. “Oye que clase de paella nos has puesto?”
A lo que ella respondió: “¿Paella? Pero si es arroz al horno!” Sí,
pusimos nuestra mayor cara de asombro, parecía paella en todos los aspectos
pero tenía un sabor totalmente distinto, ver para creer! Yo no me comí
el plato, a lo mejor no es que estuviera malo, si no que ya me había preparado
psicológicamente a comer paella y ese “fake” me había quitado todas las
ganas de comer.
También he de decir que otro día comimos paella, pero
paella de verdad, la hicieron en una paellera gigantesca entre unos cuantos
cocineros, nosotros hicimos una fila ordenada, nos servimos y todos nos
sentamos en el suelo al más puro estilo boyscout. La paella estaba bastante
bien, y lo más curioso de todo es que precisamente durante la comida había
un fotógrafo haciendo fotos a todo el que quisiera, naturalmente hizo
cientos de fotos!
Durante la paellada, justo cuando iba a coger el postre,
ese día nos tenían preparado un postre al que ellos llamaban castaña,
yo dije al recibirlo: “Oye, pero esto no es más que un helado!” El
efecto fue inmediato, la persona que me lo daba puso cara de indignación
y me dijo: “No, esto es una castaña.” -”¿Pero qué dices?
Esto es un helado!” -”Te digo que esto es una castaña!”
-”En todo caso será un helado al que llamáis castaña!”... La discusión
fue un poco larga y llegué a dos teorías: O los valencianos tienen un
helado al que llaman castaña o los catalanes tenemos un concepto muy distinto
de lo que es una castaña.
FREAKS!
Pues sí, la Campus tiene una concentración de gente friki
impresionante. Había ordenadores de todos lo colores imaginables, los
había trasparentes, con pelo, luminosos, diminutos, gigantescos... Por
supuesto también había adornos, desde peluches hasta bolas de colores
discotequeras.
En una concentración de frikis tan grande no podemos olvidar
el arte, con los “CDs quemados” se hizo un mosaico en el suelo de varios
metros cuadrados, con las botellas de CocaCola se construyeron esculturas,
algunas con luces y todo!
HARDWARE CURIOSO
Desde luego con tanto aficionado a la
informática junto es difícil no ver cosas más que curiosas. La refrigeración
líquida en equipos era algo que se podía ver sin tener que buscar mucho
entre los ordenadores. Había equipos tan bestias que eran una torre para
el ordenador y otra para la refrigeración líquida.
También había algún que otro Mac o incluso Amiga, en la
sección de Linux. Lamentablemente mucha gente pensaba que eran máquinas
desfasadas.
Cerca de mí tenía un equipo con 700 GB de HD, lo más curioso
es que era un equipo al que se le había reservado un puesto para él solo,
me refiero a que en realidad su dueño tenía otro puesto independiente
y se limitaba a usar el equipo como servidor FTP. Por supuesto las entradas
eran por puestos y esta persona tuvo que pagar dos, pero después, al hablar
con él me comentó que el equipo lo habían montado entre bastante gente
y que como él era el único que podía asistir a la Campus, sus compañeros
le habían pagado el precio de la entrada para ese equipo, con la condición
de que lo llenara hasta arriba de archivos.
Pasó una cosa curiosa que anunciaron por megafonía que
no llegué a ver con mis propios ojos, resulta que había gente que se llevaba
cuatro portátiles y un hub, al haber asignado un DHCP en la red, cada
equipo consumía tanto ancho de banda como si fueran cuatro usuarios juntos.
Por supuesto los de organización se dieron cuenta y limitaron a ese usuario
al ancho de banda por el que estaba pagando, el de una sóla persona.
LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACION
Los miembros de la organización eran muchos, pero bueno,
yo sólo puedo opinar de los que vi y oí. Para empezar estaban los presentadores,
los presentadores eran los encargados de anunciarnos las noticias del
día, que incluían paridas de diverso tipo, también anunciaban los concursos,
nos ayudaban a darnos cuenta de cuándo era la hora de comer o de cenar,
etc.
Quizá la más famosa de los miembros de la organización
fue la presentadora principal, resulta que la mayoría de campuseros no
le tenían mucho aprecio. En cuanto se oía su voz por los altavoces, automáticamente
una lluvia de insultos de miles de personas caía sobre ella. La verdad
es que yo comprendo que se haga cachondeo y que la gente a veces se pase
un poco, pero yo encontré excesivo el comportamiento de la gente, se
pasaron.
Con el resto de miembro también hubo algún que otro problema,
más que nada en la cola para que te dieran el número de asiento, también
hubo algo que le dolió a mucha gente, está fulminantemente prohibido
fumar en la sala de ordenadores. Es algo que la gente no acepta así
como así y bueno, había discusiones porque mucha gente fumaba al no poder
aguantar tantas horas de mono. Hay que entender que los miembros de la
organización son usuarios como nosotros, que lo único que hacen es ayudar
unas horas al día para no tener que pagar la entrada completa de la Campus,
por lo tanto es comprensible que haya piques, pues no son personas acostumbradas
a situaciones en las que haya que imponer normas.
Por lo demás sólo he de quejarme de una cosa, la puñetera
música! Parece que no son conscientes de que cada uno de nosotros lleva
su propia música y lo normal sería que no pusieran nada por los altavoces,
pero no fue así. La música me estaba trastocando, yo escucho sólo la música
que me gusta, es decir, no estoy acostumbrado a escuchar la música de
los demás y acabé por usar las 24h del día los cascos, no sólo para escuchar
mi música sino también para no oír nada, o por lo menos oír lo mínimo
posible de mi alrededor.
Por los altavoces también ponían algunos Mp3 de humor,
programas de GomaEspuma y similares y bueno, sobretodo lo que hacían era
gritar: “Patxiiiiii!” Yo no tenía ni idea de a qué venían tales
alaridos, hasta que me dijeron que eran de un anuncio de televisión de
EuskalTel. Por lo visto el año anterior fue el de “Cuñaaaaaaao”,
no sé qué es peor.
EL ULTIMO DIA
La verdad es que no se puede definir el último día solamente,
simplemente se debería definir el periodo que abarca desde las 8 de la
tarde del penúltimo día y el último.
Para empezar, se podía ver que mucha gente había marchado
ya, había mesas vacías y esto me dio por primera vez la sensación de dependencia,
parece mentira, pero llevaba una semana ahí dentro, muchos días sin dormir,
y al final acabas aceptando la situación como normal, y claro cuando ves
que te queda muy poco tiempo de estar ahí dentro, pues te da una extraña
sensación, como de tristeza.
Cuando dieron las 8 de la tarde del día anterior, no había
plaza de la Campus que no estuviera ocupada, la gente grababa discos como
unos posesos, veías pasar los archivadores de discos de un lado para otro,
la gente empezaba a preguntar como locos: “Tienes esto, tienes esto?”
(cara de drogadicto con el mono), “Pues no, lo siento.” (cara de
víctima de un atraco), inmediatamente el chaval salía disparado a preguntar
a más gente. Ese día parecía la bolsa, la gente iba de un lado para otro,
grababa, hacía explotar CDs, en resumen una histeria colectiva digna de
cualquier documental sobre el 11 de septiembre. El desorden era tal que
por megafonía anunciaron: “Ya sabemos que estáis muy ocupados haciendo
vuestras copias de seguridad, pero os recordamos que hace una hora que
se ha abierto el comedor para cenar y todavía está vacío”. Inmediatamente,
nosotros fuimos a cenar, era increíble, tenía un aspecto apocalíptico,
cientos de mesas vacías, incluso las camareras nos preguntaron qué pasaba.
La verdad, es que como yo ya había agotado el 95 % de
los CDs que llevaba y veía que no había gran cosa más que pudiera interesarme,
sobre las 4 de la mañana aproveché para irme a la tienda de campaña a
dormir un rato. Claro, que tardé un poco, porque pese a los días que llevaba
sin dormir, el ruido de los tambores no ayudaba mucho a conciliar el sueño.
EL VERDADERO ULTIMO DIA
Me levanté a causa del ruido, ya desde la tienda de campaña
podía apreciar el sonido de la gente, no sabía que hacían, pero desde
luego sabía que hacían algo. En cuanto me arreglé un poco y pude salir
de la tienda, me di cuenta de lo que pasaba. La gente ya se iba! La
sensación fue horrible, esa fue la señal definitiva de que todo había
acabado, corriendo me dirigí a la sala de ordenadores mientras, como siempre,
echaba un vistazo a las tiendas de campaña que había hasta llegar a los
ordenadores. Faltaban muchísimas tiendas, la gente venía desde la sala
de ordenadores, ya con todo el equipo empaquetado y yo no había preparado
nada! En cuanto llegué a la sala aprecié con más horror todavía de que
quedaban muy pocos ordenadores montados, y que la poca gente que quedaba
estaba acabando de desmontar el ordenador. Cuando llegué a mi sitio, vi
como prácticamente sólo quedaba mi amigo, esto fue de gran alivio para
mí, porque al parecer él tampoco había recogido nada, y llevaba desde
la noche anterior sin pegar ojo.
Yo empecé a recoger el equipo, lo metí todo en el carro
de la compra, y cuando los dos estábamos listos bajamos a la zona de acampada
a buscar los cartones que nos obligaron a dejar en la calle, con horror,
nos dimos cuenta de que los cartones de mi amigo habían desaparecido,
por lo que tras muchas pruebas de montaje de los ordenadores sobre el
carro para poder irnos, llegamos a la conclusión de que no necesitábamos
más que los plásticos para evitar que le pudiera caer polvo o cualquier
líquido encima. Esto era mucho más práctico, porque hacía que pudieras
ahorrar más espacio que con los cartones.
Nosotros, por motivos que no debo explicar, estuvimos
bastantes más horas que el resto de campuseros, pero igualmente tuvimos
que seguir el proceso de revisión antes de salir. Te revisaban el contenido
del carro, y que no llevaras ningún monitor ni torre que no fuera tuya,
ya que debía de estar correctamente identificado con tus etiquetas con
código de barras.
EL VIAJE A CASA
La verdad es que el viaje a casa fue algo... no sé, un
poco melancólico, habíamos vivido muchas experiencias, habíamos conocido
a mucha gente y todo eso había quedado atrás, era muy triste.
Tuvimos que coger billetes de primera clase para volver
a casa, y la verdad es que no hay tanta diferencia con la clase turista,
a parte del desayuno, que como era de esperar, devoramos con impaciencia.
Recuerdo que durante el trayecto, nos pusieron la película Evolution,
yo la vi empezar, pero después sólo recuerdo que me despertaron en Barcelona.
Según me explicaron había dormido de tal manera, que no dejaba pasar a
las azafatas por el pasillo. Imaginaros la escena, un chaval, sin afeitar,
con ojeras, la camiseta superarrugada, despeinado, y durmiendo con la
cabeza de tal manera que no dejaba pasar a nadie por el pasillo. Desde
luego, la noticia de poder hacer el ridículo en primera clase, me levantó
el animo! Eso le recordará a las clases pudientes que, pese a que se refugien
de los pobres en sus “vagones especiales”, siempre habrá un pobre dispuesto
a hacer el ridículo para recordarles la “suerte” que tienen de no viajar
en turista.
Al llegar a la estación de Barcelona, cogí un taxi hasta
mi casa, el viaje me salió por unos 18€ pero a decir verdad, estaba tan
hecho polvo, que los pagué a gusto. Imaginaros, estaba tan destrozado,
que intenté mantener conversación con el taxista para no dormirme!
EN CASA, LA ODISEA HA CONCLUIDO
En cuanto llegué a casa, y entré por la puerta, mi perra
salió a recibirme y claro, con sus 30 kilos de peso, yo no estaba para
aguantar uno de sus “saludos”.
Dejé todos los trastos en mi habitación, la verdad es
que al ver la cama, no me dieron ganas de tumbarme, pero en cuanto vi
el sofá......... “Dios mío! Un sofá! No puede ser!” Ya lo había
olvidado del todo, el sofá existía, con una sensación un tanto confusa,
me acerqué a él, sonreí como más tontamente lo puede hacer una persona
y pensé: “¿Todavía me acordaré de cómo sentarme?” Me senté, y entonces
entendí la sensación, todo había acabado.
Hasta la Campus Party 2003!
Lee la 1ª
parte | 2ª
parte | 3ª parte