En sendas entrevistas a The New York Times y Newsweek, el CEO de Apple se ha mostrado muy restrictivo con respecto a las aplicaciones que se podrán instalar en el iPhone.

En The New York Times declaraba "Lo último que quieres es tener abiertas tres aplicaciones en tu teléfono y que cuando vayas a hacer una llamada no fucione. El iPhone es más como un iPod que como un ordenador."
"Los iPhone son terminales que necesitas que funcionen, y no lo puedes hacer si le instalas cualquier programa." Esto no significa que no vayamos a proporcionar software que puedas comprar e instalar. No signifca que nosotros [Apple] tengamos que escribir estos programas, pero sí que tiene que ser un entorno muy controlado."
Y en Newsweek añadía "No quieres que tu teléfono sea una plataforma abierta," refiriéndose a que cualquiera pueda escribir un programa que potencialmente pueda interferir en la red de la operadora de telefonía móvil. "Necesitas que funcione [el teléfono] cuando tiene que funcionar. Cingular [la operadora que lanzará el iPhone] no quiere ver caer su red de la costa oeste porque alguna aplicación falle."
Aún está por ver si Apple llegará a acuerdos uno a uno con las grandes desarrolladores de Mac OS X, o si lanzará un programa Premium para desarrolladores que quieran certificar sus aplicaciones para el iPhone.
Lo que sí parece estar claro es que habrá que olvidarse de esas aplicaciones sencillas, gratuitas o de poco coste que dan un gran valor a los terminales móviles (como por ejemplo FileZ en Palm OS o Total Commmander en Windows Mobile).